05 marzo 2012

Vivir es jugar y yo quiero seguir jugando

Estaba en mi clase de Semiología el día de hoy, y pensé algo que creo que es de suma importancia, o al menos logré reconocerlo y admitirlo: Si tengo una idea, si estoy inspirada, si tengo deseos de escribir... Pues lo único que tengo que hacer es abrir la notebook, ingresar en el blog y listo. Toda mi vida he utilizado la filosofía del "Ahora no es el momento oportuno, espera un poco más", y creo que, al menos en lo que a mi inspiración y ganas de escribir respecta, estuve equivocada, porque he dejado pasar algunos (no pocos) post sin publicar pues la musa arrebatadora se escapó tan rápido como llegó.


Con el perdón del profesor... No sé si deba de sentirse ofendido porque me puse a pensar todas estas cosas en su clase o deba sentirse orgulloso porque estaba pensando PRECISAMENTE estas cosas en su clase. No cualquier cosa: Reflexiones. Y las reflexiones hacen a un ser humano, cada vez más humano. Y eso me agrada. De repente, si algún día el doctor lee esto, se quejará. Dirá cosas como "Cuando llegue un paciente a tu consulta, no sabrás darle una receta de Ibuprofeno siquiera". Las cosas van más o menos así: Estuve en clase, entendí lo esencial y eso es lo que me importa. Además, es primer día de clase... Y usted siempre habla de más.

Abrí el YouTube apenas abrí la notebook, tipeé a mi tierno, tibio y masculino Calamaro. Quería tomarme un gin tonic con él, pero entonces vi el título de 'Paloma' y lo comencé a escuchar y creí que no estaba tan mal. Y pensé que estaba bastante bien como para mi estado de ánimo y para este post. Y repetí que vivir es jugar y yo quiero seguir jugando.

Porque nadie se da cuenta lo que tiene, y sé que esto es bien repetido, que todo el mundo por todas partes dicen lo mismo, que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde; pero yo creo y aseguro que esto es cien por ciento cierto. 

Nos quejamos de  que se nos nubla la vista y no podemos ver lo que escribió el profesor en la pizarra. ¿Qué haríamos si un día despertamos ciegos?. Yo me sentiría vacía. Sentiría que ver todo 'negro y oscuro' sería mi ruina. Sentiría pánico porque no podría controlar las cosas que veo. Puedo ver fantasmas, monstruos y no las cosas que yo deseo ver. Y me pueden acorralar. Y sentiría que muero.

Nos quejamos que nos dormimos sobre nuestro brazo y que a despertar, se nos ha adormecido o acalambrado. ¿Qué haríamos si no tuviéramos esos brazos?. A mí me darían hartas ganas de abrazar a mi chico, a mis papás, a mis hermanos, a Boris (mi gata perdida), a mis mejores amigos... Soy muy ociosa con las manos. No hago origami. No arranco flores, pero me gusta tocarlas. Palparlas. Sentir la suavidad de sus pétalos. No podría hacerlo, entonces.

Nos quejamos que la punta de la mesa siempre golpea nuestras rodillas (me pasa frecuentemente, pues tengo piernas largas y no puedo estirarlas o encogerlas con libertad). ¿Qué pasaría si un día tenemos un accidente y a la noche ya no tenemos las piernas?. Yo querría caminar, corretear por los jardines del parque, o bajar las escaleras saltando, porque todas las mañanas lo hago y me gustaría seguir haciéndolo.

Nos quejamos de que nuestros hermanos cogen nuestras cosas sin permiso o que nos acusan injustamente. ¿Qué pasaría si no hubieran existido?. Creo que tendría muchísimas más lecciones por aprender que las que tengo hoy. Seguramente yo hubiera sido otra persona, seguramente hubiera tenido una personalidad totalmente distinta, seguramente me hubiera encantado escaparme del colegio, faltar a clases y ser la most wanted de la ciudad. Pero no lo quiero, no quiero nada de eso. A mí me gusta lo que tengo ahora: Mi hermana me abraza aún cuando no lo necesito. Mi hermano se sienta al borde de mi cama y yo estiro mi pierna, molestándolo, zafándolo. 

Nos quejamos del ruido del embotellamiento cuando vamos camino a la casa de la cuñada. ¿Qué pasaría si no pudiéramos oír nada?. De tener una otitis severa, probablemente sería más parlanchina de lo que suelo ser ahora (en privado, desde luego. Nunca hablo mucho así no más). Quisiera oír el llamado de mi mamá a comer. O el auto de mi papá esperando a abrir la puerta del garaje. Quisiera oír a mi hermano gritarle a sus videojuegos o a mi hermana hablando por celular con Dios sabe quién, pero hablando. Quisiera oír a mi mejor amiga diciéndome que tiene unos exámenes terribles por dar, o a mi otra amiga preguntándome si se le corrió el lápiz delineador. Quisiera oír a alguien decirme amor.

Nos quejamos de tantas y cuantas cosas: La comida que hizo hoy mamá. (¿Sopa, Raquel?, ¡me tiene harta la sopa!), y no nos damos cuenta que MUCHOS ya quisieran tener a su mamá para que les cocine. O algo de comer, aunque sea. Nos quejamos del dolor que producen los cólicos menstruales (a mí estos dolorcillos me atacan monstruosamente), pero no nos damos cuenta que es una bendición, pues de ahí saldrán nuestros hijos. Nos quejamos que el sol quema. Nos quejamos que no salió el sol. Nos quejamos que los tacones están muy altos. Nos quejamos que no tienen ropa de nuestra talla... y así, nos quejamos de una lista de cosas interminables.

Quejas y quejas y más quejas, y no nos damos cuenta que los únicos que tenemos el control somos nosotros. Nosotros vamos por la vida como si fuera nuestro derecho ir por ahí, mirando con desprecio al mundo, pero estamos tan equivocados... Porque, a pesar de ser nuestro derecho, también es nuestro deber el vivir nuestra vida bien. Vivirla llena de sueños, de ilusiones, de música, lecturas, risas. Llena de cosas que,  justamente, nos llenan la vida. Así sea algo tan insignificante como observar a un insecto posarse sobre la hoja de un árbol. Si eso te hace feliz, HAZLO. 

Dejémonos de quejar, que la vida no es una empresa que recibe las solicitudes intercambiables de personas, horarios o palabras. La vida no es un hotel al que puedes ir a quejarte en recepción sobre su mal servicio. Por ahí leí que esto, señores... ESTO, ESTA VIDA, no es un ensayo, sino el acto principal. Así que ya saben: Vivir es jugar y al menos yo, quiero seguir jugando...

1 comentario:

Sirius feat. Boris dijo...

miau...
me hace acordar a una tarde de mates y bizcochos mi querida Maia, asi es, con cierto locutor de voz rasposa y adormilada...
miau miau...

me quiero quejar de lo quejoso que se vuelven la gente al quejarse por que tienen a alguien al lado que se queja de otro que se esta quejando...me quejo de puro gusto y aburrido...

miau miau...
mejor me voy por ahi a seguir maullando, saludos!

Boris.

Pd: Guau guau...

Sirius