
Van Gogh
Y pienso que debe de ser imposible. No. Esto no puede ser todo. Quiero decir, nos matamos trabajando, estudiando, sumergidos en nuestro propio mundo de caretas... ¿para qué? ¿para llegar a casa y ver nuestras sábanas desordenadas por nosotros mismos, contemplar el aire apretujado de soledad?. Vivimos para los demás, para el qué dirán, para el padre autoritario, la hermana aduladora, la tía crítica, el profesor idiota. ¿Es en serio?. ¿En qué momento nuestras vidas serán verdaderamente nuestras?
¿Para qué el trabajo?. No critico el trabajo. El esfuerzo y el trabajo son buenos cuando los realizas con voluntad propia, cuando te gusta lo que haces, cuando no hay nadie detrás tuyo diciéndote "Lo debes de hacer porque sí, porque yo lo digo. Porque yo lo quiero". Con voz de dictador benévolo. ¿Y qué hacemos nosotros al respecto? Agachamos la cabeza y no desmentimos ni una sola de esas palabras. Estudiamos para el resto. Respiramos para el resto. Trabajamos para el resto. Vivimos para el resto.
Luego está la cuestión de la medida de nuestro esfuerzo. Sí. Hacemos lo que nos fascina pero, de pronto, sólo nosotros vemos el resultado. "¡Qué sería de Picasso si sus obras sólo hubieran sido admiradas por él!", rezaba ayer un amigo mío. Muchas veces el resultado de nuestro esfuerzo no cuenta para los demás. En ese caso, ¿qué hacer?. Pues entonces, volvemos a lo que iba líneas arriba: ¿Trabajamos para su satisfacción, para su felicidad, o para la nuestra?
Tampoco apoyo el egoísmo, no no no no. Mi punto es que hay personas que se encuentran estresadas, enfermas, tristes y deprimidas y no piensan que deberían de dejar de hacer lo que están haciendo en esos momentos. Deberían de dejar de vivir, literalmente, para sus padres, sus jefes, sus maridos, sus amantes; para poder sentir el flujo de la libertad. Respirar ese airecito frío y suave que entra por nuestra nariz cuando nos sentamos en la banca del parque a reflexionar... Y las personas nos miran como bichos raros, claro.
No hay nada mejor que trabajar, esforzarnos, sudar gota a gota para ver un resultado espléndido. Para admirar un trabajo sensacional. Para no despegar nuestros ojos de aquella obra de carácter magnífico. Así sea una torre de hisopos (lo que creo, dentro de mi vasta ignorancia, que es técnicamente cuasi imposible).
Cuántas cosas hacemos o dejamos de hacer porque "A mi novio no le gusta" o "Suena cursi". Yo les contesto: ¿Hablan en serio?. Yo no dejaría de hacer ni una sola de las cosas que hago o que hice hasta hoy, porque todas y cada una de ellas me hicieron la persona que soy y de la cual estoy muy orgullosa de ser. Puedo salir con la frente en alto a caminar por la calle y no sentir vergüenza alguna. Me quedaría dormida un día de semana. Saldría con un chico al cine para ver una película de terror barata. Me pelearía con mi mejor amiga por una bobada para luego no recordar qué era. Debatiría mi religión, mis creencias. Bajaría del transporte con Paola para buscar el celular que se le resbaló en medio de la autopista. Sí. Haría todas y cada una de esas cosas una y otra vez, porque me entristecieron, me dolieron, me animaron, me contentaron, me hicieron y me hacen una persona feliz.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario