24 junio 2011

Acoso o Paranoia

Yo no te acoso. Te aseguro que no te acoso. Todas las veces que nos hemos encontrado no fueron a propósito. Fue pura casualidad, y hablo en serio. ¿Quién dijo "vacaciones"?. ¿Quién dijo "descanso"?. Días libres, aquí vamos... Todos tienen una perspectiva diferente al mirar la vida. 

Cierro mis ojos y ahí estamos. Sentadas en BK esperando nuestras órdenes. Riéndonos de aquellos chicos que habían ido a hacer una presentación de artes marciales (karate, para ser más específicos) en el tercer piso. Primero se ríe ella y luego me río yo. Qué coincidencia que precisamente los nombres de algunos niños tengan algo que ver con nosotras. Hace frío. Tengo la nariz helada y mis manos ya terminaron de congelarse. Me doy la vuelta para no dar la espalda a la presentación, hasta su aviso. Aviso, advertencia, premonición, da igual. 

Me reía, te reías, nos reíamos juntas y señalaste eso. No puedo creer que casi me haya abalanzado sobre la mesa por una cuestión tan insignificante. ¿La verdad?. Aún no me la creo. "No, no es, estás equivocada. Es cualquier otra persona. Es alguien que se parece a él, pero no es él", pensaba. Sí, seguro. ¿Qué rayos crees que haría un viernes por la noche?. ¿Contar estrellas?. Ya estamos grandecitas para pensar que haría eso. Y claro, para sellar todo, yo con mi batita blanca, recién salidita de la universidad. Sí, eso sí me la trago. Un viernes por la noche apenas saliendo de la universidad. Fatal.

Me senté e hice un gesto con la mano para restarle importancia. Seguro no era. ¿Con quién estaba?. Su hermana, por favor, Dios, su hermana. No te mientas. Su hermana no vive en la ciudad. So, pierde las esperanzas. Cojo el celular de ella y comienzo a jugar. A leer mensajes. A hacer cualquier cosa que no involucre mirar las escaleras eléctricas, porque, si de verdad era él, es más que seguro que subiría esas escaleritas. Leo mensajes. Voy al reproductor de música. Hago calamidad y media. Ella me sonríe y agrega algo como "Ay, Dios", a la vez que coge mi celular. Yo con su celular y ella con el mío. Escuchando música. Revisando mensajes. Tonteando. Pfff, una escena de lo más natural entre dos amigas que esperan una orden de BK. La orden más lenta de la historia. Ellos pasan por nuestro costado y él dice mi nombre, a la vez que da una palmadita en mi hombro. Le doy la mejor sonrisa que le puedo dar y regreso mi mirada al celular. Tierra, trágame. No es una súplica, es una orden. T R Á G A M E.

Claro, una palmadita en el hombro y luego al cine con ella. Perfecto. De todos modos, sólo somos amigos. Eso es, amigos. Pero ya pasó. Se fueron rumbo al cine y yo me quedé sentada. Apenas pasaron, llegó la orden. Sólo amigos, nada más. Y eso lo tengo bien grabado en la cabeza, así que no te preocupes. Lo sé desde hace mucho. Me confías tus cosas, así que no puedo estar haciendo esto. Lo que pasó entre nosotros antes... fue eso, y ya. Fue antes. Súperalo. Lo supero. Ya lo superé. Ahora somos amigos. Ya lo he dicho antes: Entre tú y yo ya no sucede nada. Sólo amistad. {Más te vale}

Le doy un sorbo a mi gaseosa y abro los ojos. Gracias a Dios abro los ojos. Abrí los ojos. Despierta. Respira hondo y tranquilízate. Tu subsconsciente me jode a veces.         

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