22 noviembre 2011

Demencia oportuna

Debes de estar demente. En primer lugar, para hablarme. En segundo lugar, para darme tu confianza y sincerarte conmigo. Y, en tercer lugar... Debes de estar atravesando una grave demencia para comprenderme. No he tenido tiempo para escribir desde hace varios días, y algo me provoca picazón en el estómago, me acongoja el corazón y no me deja dormir tranquila.



Cuando llego, me quedo mirándote con cara de haber asesinado a alguien. Tú te percatas de mi presencia y volteas a mirarme. Para ti todo está normal, no crees que haya nada fuera de lo común. Me haces una seña para que cierre la puerta y me acerque a ti. Lo hago. Estás trabajando en un proyecto tuyo. Te observo cómo la excitación de trabajar en lo que amas se te sube a la cabeza. Tienes los ojos brillosos y las manos te tiemblan. Te miro largo rato. Acierto. Tragas saliva más veces de lo normal. Sonrío y palmeo tu hombro intentando animarte, pero tú no necesitas ánimos, lo tienes todo controlado. 

Te dejo trabajar y te observo. Soy una ociosa. Te observo. Al inicio, revoloteo a tu alrededor como si fuera una gallina a punto de dar huevos. No armo alboroto, no hago ruidos, pero camino en círculos, sigilosamente. Sonríes. Sabes que estoy ahí, a pesar de mi sigilo. Me siento al otro lado para observarte. Me hago un trapo en la silla, me hago gelatina y coloco mis brazos sobre el escritorio. Mi mentón se apoya sobre mis manos y mis ojos te persiguen. Tú lo sabes. No dices nada.

-Tú no entiendes, tengo fantasmas, ¿sabes?... Tengo malditos y asquerosos fantasmas acosándome todo el tiempo. Esos fantasmas me estancan en mi pasado, hacen un diluvio en mi presente y no me permiten ver mi futuro, ¿eso quieres? -un silencio se apodera del lugar- No sé si nadie esté exento de eso...
-Yo también tengo fantasmas, todos los tenemos, o al menos eso parece. Pero eso no me impide seguir jalando la canoa para adelante. No tengas miedo, no debes de tener miedo. ¿Tienes fantasmas? -asiento con la cabeza, derrotada y sumisa - ¡que se jodan!. Yo los voy a espantar -te veo pero no te veo. Mis ojos están llenos de lágrimas, prestas a salir de su sitio, desarmar mi cuerpo y salirse de su lugar. 
-Gracias
- ... Somos un equipo.

No quiero dejar de ser un equipo contigo. Somos un buen equipo. Aún así, no sé por qué una parte de mí insiste en arruinar nuestro equipo. 

No creo que sea algo que tenga que afligirte... Mi otra parte le hace knock out cada vez que se da cuenta... 

1 comentario:

Paula dijo...

Todo de a poco, todo tranquilo y a paso firme; así va a ser más lento te le aseguro, pero más seguro también!

(A mi también me jode tanto, TANTO colgarme con el blog)