27 abril 2011

Escribirte sin escribir.

Estaba en el primer examen parcial de Embriología. Full concentración. Intentaba llegar al Nirvana, para recordar todas las respuestas del examen, cuando pasó por la puerta del salón una chica con música en el celular. Mis ojos se abrieron. Otherside. Red Hot Chili Peppers. Lo único en lo que pude pensar, fue: Extraño a Mari. No tienes idea cómo me jodió (disculpando la expresión) ese examen...




Me pongo a escribir esto, sin saber qué escribir. A ver, eres mi mejor amiga. Si alguien me pregunta por tí, o me menciona tu nombre, yo pienso "Mari. Mi mejor amiga. Mi media naranja. Mi alma gemela". Sí. Sé que suena bien lésbico, y que además se presta a ciertas otras interpretaciones (o serán MALinterpretaciones), en especial porque estudiamos en colegio femenino. Pero no me importa. No me interesa. Que piensen lo que quieran. Yo, lo único que sé, es que nuestra amistad es tan fuerte, que sabemos que la una estará para la otra siempre. No importa cómo, ni cuándo. Simplemente, ahí estará. Y me viene a la mente las pocas fotos que tengo contigo. Una, en nuestro primer día de clases del 1° grado. Con nuestras faldas hasta los tobillos y las medias grises hasta las rodillas. Yo llevaba el cabello suelto, y tú, media-cola. Otra foto es en la que estamos en el último día de clases del colegio. Y la otra, cuando estábamos en la fiesta de promoción. Sí. Y es que a tí te encanta tomarte fotos, eh. (Nótese el sarcasmo).

Incluso, dudo que te guste la idea de aparecer en mi blog, y de haberte dedicado un post entero a ti. No, no lo sé. Es que eres de las personas que les gusta que la luz de los reflectores dé a cualquier lado, menos a ellas, y prefiere esconderse tras las cortinas. Te entiendo, porque yo también soy así. Por algo somos mejores amigas, Mari. Tengo guardado muy bien, cual lingote de oro, un post-it, color fucsia, en el que me escribiste: "Sinceramente, de las tres, tú eres la que mejor me cae, porque sé que contigo puedo contar para lo que sea". Ésa fue la cereza en el postre de nuestra amistad. ¿Te imaginas?. Me marcó tanto que aún lo guardo. Y me lo diste cuando tenía 13 o 14 años, no recuerdo. Apenas a esa edad nos dimos cuenta que sí, éramos mejores amigas. Somos tan ... meticulosas en todo, que nos demoramos cerca de 8 años en descubrir que éramos mejores amigas. Que lo que hacíamos una por la otra, merecía colocar el rótulo a nuestra relación de "Amistad". Sí.

Fue nuestra estrella pitonisa. Fue tu cuaderno anillado, chiquito, con hojitas de colores. Fue tu lapicero de tinta verde. Fueron las agobiantes clases. Fue nuestro block. Fue el último año de la secundaria. Fueron las salchipapas "fiadas" de Vannia, donde la tía veneno. Fuiste tú, diciéndome "Saca tu codo de mi cuaderno". Fui yo, diciéndote "Creo que me olvidé mi Activity Book en mi casa" (Y a la mierda ese día, porque no hicimos absolutamente nada en clases). Fui yo, amarrándome mi cola de caballo. Fuiste tú, con tu eterno cerquillo. Fueron tus panes con pollo en la primaria, y nuestros Cifrut's en la secundaria (El tuyo el de grandadilla, y el mío el de naranja.) Fui yo, regresando al colegio. Fuiste tú, pensando "¡Qué horror con ella!" (Me lo confesaste después). Fueron las horas de Educación Física hablando, compartiendo, chismeando, riendo e incluso dándonos abrazos de oso porque la otra se sentía como basura. Fue el calor de verano, y el ventilador que no funcionaba. Fue el frío del invierno y nuestras chalinas cubriéndonos todo. Fueron mis piernas blancas de pollo. Fue mi cabeza de pollo. Fue mi corazón de pollo. Fue Benedetti. Fue el profesor Miguel Ángel hablándonos en clase. Fueron nuestros planes. Fue Daniela. Fue Rafaella. Fueron ellas, siendo las mejores amigas del mundo, y nosotras mirándolas desde fuera. Fue el Tagadá. Fueron mis ganas de vomitar cuando bajé de ahí. Fue mi masoquismo de querer subirme de nuevo a ese fuckin juego. Fue mi miedo a las alturas. Fue tu cabeza que daba vueltas y tus mareos al bajar de ahí. Fue tu caída en el jardín de mi casa, cuando todas las luces estaban apagadas. Fue tu otra caída en la fiesta de promoción. Fui yo riéndome porque ambas estábamos borrachas. Fue el día en que practicamos el vals. Fue el semi-plantón que nos hicieron. Fuimos nosotras, comiendo Cheetos como puercas, comprando un Cifrut de granadilla (Siempre te sales con la tuya), y echándole pisco, y riéndonos como locas. Fue el timbre que sonó inmediatamente después. Fueron nuestras risas que iban aumentando. Fui yo, derramando aquel trago casero en la sala de mi casa. Fuimos las dos, nerviosas, limpiando. Fue mi casa oliendo a alcohol. Fuimos nosotras, comiendo caramelos de menta. Fuiste tú, oliendo a caramelo de menta. Fui yo, oliendo a otro caramelo de menta. Fueron tus mentitas en el examen de admisión. Fuiste tú, llegando a D'Lizia dos horas tarde. Fui yo, mirándote, y cambiando mi cara de "Púdrete mundo", por una amplia sonrisa. Fuimos nosotras, en contra del mundo.

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