26 abril 2011

Buena suerte, mala suerte

Ayer en la noche, luego de descubrir que ¡oh, sorpresa!, tenía un blog; decidí recuperarlo. Hice exactamente lo que me decía el formulario de recuperación de contraseñas y, después de un par de minutos, conseguí lo deseado: Entré a mi empolvado y enmarañado blog. Me sorprendí, a decir verdad, de las cosas que pasaban por mi cabeza hace dos años, con un pie afuera de la secundaria y con planes, con sueños y un futuro que me hacía ojitos. Sí. Un fuckin futuro haciéndome ojitos y al cual lo mandé, literalmente, al diablo. Y digo literalmente, porque así fue. Toda mi "literatura", todas mis ganas de escribir y mi sed por el lápiz haciendo sonar el papel se esfumaron. Mejor dicho, se vieron forzadas a esfumarse. Bien. Aquí no hay culpables, okay?. Solamente soy yo, dejándome presionar por el mundo, por el resto, que querían que ya me meta a la universidad a prepararme para ser alguien en la vida. Tengo 17 años y ya me preparo para ser alguien en la vida. ¿La verdad? No sé si agradecer o renegar de esto. Tener 17 años y estar en la universidad, pensando "Necesito escribir", buscando como neurótica un papel en blanco para escribir. Pues, diré algo: "Buena suerte, mala suerte". En pocas palabras, jódete. No pienso darte el gusto. Me fascina escribir desde siempre, y ya no abandonaré más ese hábito. Ídem. Jódete, mala suerte. Y prepárate, porque esta vez no pienso dejar mi lápiz. No de nuevo.

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